El fin del mundo no tiene por que apreciarse. A veces el fin del mundo sucede a un nivel individual, por tanto nadie se percata de que está ocurriendo realmente.
          Solo son capaces de ver fisuras a su alrededor, pero no observan lo que ocurre por dentro.
A veces el fin del mundo es un lunes, otra veces es el sábado, no tiene por que ser hoy día 21 de diciembre. Hay mas finales del mundo de los que creemos.

          Lo cierto es que duele ver como tu mundo acaba, se convierte en una fina capa de cemento  que cuando se seca por completo es tan dura como cabezota.
          Y duele saber que es el fin, duele experimentarlo de manera consciente, pero esto es la máxima definición de la vida. Unos días te conviertes en hielo, otros días te transformas en nubes, y por supuesto en capas de cemento.
          Todo el mundo empieza a hablar, te aconseja de como salir de esa cárcel, pero no escuchas, no haces caso puesto que tienes la cabeza arraigada en un conjunto de ideas tóxicas.
          Tus ideas no funcionan pero entonces es demasiado tarde, y justo en ese instante el fin del mundo se acerca, ya huele a caja desembalada, huele a esas ultimas páginas de tu libro favorito, huele a esa escultura rota del salón. 

          Y si, es en este instante cuando el fin del mundo explota dentro de ti. 

Comentarios

Entradas populares