Sonidos que estremecen, que hacen vibrar desde dentro, que alteran y transforman el umbral del placer, que entran y se alojan en una especie de caja que tenemos dentro de nosotros, una caja que guarda hasta el mas sincero y extraordinario secreto.

          Sonidos que se mezclan en un vacío, expandiéndose formando una onda que llega hasta nuestro cerebro.

          Sonidos que transforman el estado de ánimo en una masa suntuosa manejable, no por nosotros sino por cada nota musical, que nos controla durante unos segundos, exactamente los segundos que dura la parte mágica de la canción. 

          Sonidos que rompen con las ideas, con los pensamientos, con los sentimientos, creando un término nuevo, relacionado con la magia y la serendipia. 

          Sonidos que te recuerdan quien eres realmente.

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