26 de junio de 2013

              Anochezco entre letras dudosas,               Yo espero al estribillo,
                             cansada de intrigas,                               me aguanto sus prisas,
                              amiga de historias,                                cerrando las horas,
                               subastando gritos corremos,                  me encuentro con tu risa,
                                 me lanzo al vacío,                                 no espero nada,
                                  pues ya no tengo miedo.                        es suficiente por ahora.

                        Anocheces en silencio,                            Pretendes vivir en la esquina,
                          bajo las nubes del techo,                           rebosante de agallas,
                            te duermes en lamentos,                            esas que confunden,
                               no todos dejan eco.                                   pues todo termina.

                        Acosamos nuestra guerra,                       Acosamos nuestra ira,
                          afilamos nuestros huesos,                        afilamos la desnudez,
                            empapamos las ideas,                              empapamos esas ganas,
                               apareces en mi sueño,                            y tu siempre en mi sueño,
                                 y confesándonos en cueros,                    me confiesas en el suelo,
                                   flotamos del deseo.                                y flotamos del deseo.

                        Tus sonrisas son fingidas,                       Me pierdo entre sus huellas,
                           tus movimientos van en contra,              digo adiós a esas dudosas,
                              mis absurdos quejidos,                          las intrigas me matan,
                                 esos si que están cosidos.                      solo soy amiga de mis historias.


15 de junio de 2013


Los minuteros lloran el tiempo,
las luces tiemblan de frío,
el instante escondido tras el muro,
el sueño aparece en invierno.

    Solo las agujas logran cruzar el más tímido resquicio, el ruido se vuelve matutino,
    ellos se juran entre sábanas mientras el viento juega con sus palabras,
      y se niegan ante el más cobarde desafío.

El mundo gira a sus espaldas,
regalando cualquier tipo de asilo,
aquel que pueda consolar,
aquel que pueda darles brío.

No se detienen, caminan, sonríen, juegan a ser alguien, solo extrañan el camino,
el que les hizo trepar a las telarañas de su juventud,
  sabiendo que aquel no era su destino.

El universo detenido por su abandono, 
se avergüenza ante tal exhibición,
ordena detener esa utopía,
pues era su envidia la que le corroía.

    No existe solución para un mal tan arraigado, capaz de romper con su miedo esperanzado,
        añicos de piedras ocultos en corazones,
          su historia tan vacía se escondía entre canciones.

13 de junio de 2013


Y rompiendo cada esquina del dormitorio empezó nuestra guerra fría.

Nuestros odiados kilómetros soñaban despiertos entre miradas,
buscaban esperanzas escondidas tras botones de camisas baratas,
no entendían el "cómo" ni el "cuándo", solo sabían "por qué",
el mundo giraba y giraba sin importar su enloquecer. 
La envidia les aventajaba con dudas sin resolver,
todos sus "algos" susurraban con miedo,
se escondían dentro de sus propios gritos opacos,
porque el ultimátum de su dicha podía desaparecer.  

Amenazaban con huir al vacío de su inseguridad, 
sin saber que allí no existen salidas,
y preocupándose por su hemorragia emocional,
se dispuso a viajar hacia un sin fin de manías. 

No importaban las horas y las luces se comían sus palabras,
no había nada, solo aquello que fabricaran.
Su mundo, cubierto por una capa de esperanza singular,
dormía al son de sus mejores gemidos, aquellos que les hacía madurar.

Su lucha murió rodeada de presuntas alucinaciones, 
aquellas que rompieron su mediocridad,
el resto manteniéndose despiertas, luchaban por ser vistas,
con el objetivo de acabar con esa irracional y absurda guerra fría. 

5 de junio de 2013



             Pragmáticamente entusiasmado, irónicamente callado,                    
al son de múltiples caricias que se escuchan desde lejos.
Silenciados por el miedo que ellos mismos esconden,
manipulando sueños, disfrazando recuerdos. 

La rudeza contamina la conciencia de la empatía,
sintiéndose sola y tantas veces vacía.
Solitarios que deambulan por el camino de los débiles,
empuñando sus secretos como si de armas se tratase. 

Laberintos de cariño y frialdad,
sentados frente a frente unidos por ese alambre.
Sentimientos que recuerdan esperar,
e intrigados por imaginar, solo sienten hambre.

Ideas, palabras y voces que cuentan historias,
la nuestra en concreto definida como temporal,
se sirve de colores grises inventados,
y besan con manía todo lo esencial.

Es algo único e incorregible, 
insolente y desmesurado.
Letras que unen los extremos con tanta facilidad, 
que producen espasmos a kilómetros imaginarios.

Solo así podría pasar.

31 de mayo de 2013


Instintos de entretiempo.
Disparar señales a quemarropa.
Saludar ese ápice de arrepentimiento fingido. 
Inventarse caricias que rocen el viento.

Introducirnos en el epicentro de la canción y deshacernos.
Emociones que nos aventajan.
Fabricantes de comisuras en mis labios.
Pintar sabores en tu sonrisa, y después borrarlos. 

Cortinas que suspiran rencorosas.
Se bañan en la intimidad coloreando el aire.
Ronquidos que demuestran nuestra historia.
Alejarnos de un mundo aparte. 

Símbolos creados para despistar. 
Y yo aquí, bebiendo sonidos mezclados con el vino.
Síntomas de una irritabilidad bipolar.
Silencios que se dan a la fuga a pesar del frío.

Rodeados de una sensualidad efímera,
seguimos contando las paredes que acorralan tu envoltura.
Despertares ambiciosos, maravillados, somnolientos. 
Y nosotros creados para crear, nos entretenemos con instintos de entretiempo. 

28 de mayo de 2013


Nos esperaré.

En aquella esquina imaginaria que utilizábamos de coartada,
en el grito de la cucharilla removiendo el café de las mañanas,
en los gemidos que tu sonrisa ensayaba. 

En el minuto veinte de esa canción, 
esa que paralizaba nuestro aliento, me callaba.
En la encimera de tu espalda, allí también nos esperaré.

En los pedazos de ilusión y esperanza,
y en nuestros desafíos bajo las sábanas.
En el edén que regalabas cada vez que me mirabas.

En el azul por el que observabas,
en la magia desperdiciada en cada caricia, pues nos sobraba.
En las promesas consentidas, esas que no se marcharían. 

En la historia escondida jamás contada, nadie lo entendería,
pues eras todo lo que pretendía.

Nos esperaré en el vacío que dejamos,
en las ganas de soñar pegados,
y susurrarte cuanto había codiciado tenerte aquí a mi lado.

En la mirada en la que todo nació, 
y en aquella estación donde la distancia nos agotó. 

Nos esperaré. 

26 de mayo de 2013


        El  reloj coloreaba las dos de la madrugada. Una noche fría y sin escrúpulos rodeaba cualquier pizca de esperanza que en ese momento pudiera atreverse a gritar.
No era un día cualquiera, era aquel día en que todo cambiaría, o al menos esa era la idea que no dejaba de nadar a la deriva por una mente cansada de rendirse.
El mundo tal y como lo conocía había abandonado el color, observándose a sí misma como una silueta teñida de blanco y negro, hasta su propia sonrisa perdía color.

        No podía imaginarse aquello, una distancia le había arrebatado todo cuanto ansiaba tener. Y sentada en las escaleras que, por sí solas hablaban de soledad, comenzaba a mendigar migajas de felicidad, sabiendo que nadie más podría regalarle ningún ápice sentimental de su realidad.

La piel no rozaba la misma piel que meses antes conseguían hacerle estremecer, y su vida había quedado reducida al recuerdo de una idea que tal vez ella misma hubiera creado. Extrañaba el tacto de sus manos cada vez que apartaba el pelo de su cara, la cera de aquella vela posada sobre la mesilla de noche que, derritiéndose en sí misma, escuchaba gemidos de felicidad cada día.
Añoraba esas tardes en las que hubiera jurado que el tiempo quedaba paralizado como ayudándolos a seguir viviendo, como si la vida desde ahí arriba, envidiosa por lo ocurrido y rendida por ella misma, decidiera apoyarles para así convertirse en lo que jamás llegaron a ser, uno.
No podría concebir que algo pudiese cambiar, pero no le quedó más remedio que huir de aquel lugar, y esta era la noche que le recordaría todo lo ocurrido.

        Decidió marcharse lejos, y tragarse la carretera hasta llegar a saciarse. Hoy tocaba cenar en aquel bar de carretera, un bar que podía reflejar en su triste fachada oscura el rostro que habían formado sus propias palabras.

       Esta vez no había llevado consigo ese libro viejo sino un cuaderno vacío y un bolígrafo. Parecía decidida a escribir pues sentía la necesidad de contar su propia historia, y que las mismas palabras escritas en ese papel reciclado volaran hasta encontrar el mejor destinatario, pues siempre había creído que las letras colocadas de una manera estratégica podían adoptar forma física, tal vez de un tamaño minúsculo, quizás esas palabras se convertirían en lo que un tiempo después sería ella misma. Esta era la razón por la que aquella noche todo cambiaría, en ese instante su vida empezaría a cobrar mas colores además del gris oscuro. Comenzaba una etapa en la que, viviendo por ella y para ella, olvidó que existían mas personas en este lugar que llaman mundo.

      Se convirtió en una vagabunda de las palabras, ella misma se esclavizaba leyendo hasta enloquecer, pues conocía tantas historias que no era capaz de distinguir entre realidad y fantasía, quizás creía que solo existía una única realidad en la que se incluían todas las historias contadas, escritas y además su propia realidad, que no era más que un conjunto de ideas que escribía cada noche en ese cuaderno viejo, era como si la magia se apoderase de su mente convirtiéndose en todo aquello que escribía sobre la mesa de aquel bar de carretera.
Si todos nacemos con una misión, la suya claramente era vivir esclava de las letras, sus propias letras, historias dotadas de una increíble personalidad que algún día tendrían que volar solas buscando algún lector, pues no podían existir para estar plasmadas en un papel, merecían ser leídas por alguien, aunque nunca encontrarían a nadie que las pudiese amar tanto que su creadora. Porque quién sino las había regalado ese toque mágico que las dotaba de vida. Palabras que pensaban por sí solas. Y estaba dispuesta a no existir para nadie más que para ellas, para crear historias y así crear mas vida. Nunca escribía historias tristes, solo creaba finales felices que no eran más que el principio de historias mágicas. También vivía con la esperanza de poder protagonizar alguna de ellas, algún día.
Pero “algún día” suena demasiado lejano, y así fue.

        Estaba segura de que había nacido para ello, y pensaba que el sentido de su vida estaba en escribir aunque no hubiese nadie a quien contar todas esas historias, pero en algún momento tendría que volver a sentarse en esa mesa de aquel bar y pensar que todo iba a cambiar. Y entonces comenzaron esas voces cautivadoras que pintaban sus páginas de vivos y alegres colores, pues el mundo estaba cambiando, y a pesar de que ella se encerraba en sí misma hasta el punto de llegar a deshacerse no podía mantenerse entera ante este acontecimiento que ella misma sabía que ocurriría, aunque no tan pronto. 

16 de mayo de 2013

          A lo mejor se sentía de esa manera debido a ese cambio repentino que tantas veces había evitado, sin darse cuenta de que cuanto más lo evitara mas posibilidades tenia de que le ocurriera, pero aun así cegada en un inexistente abanico de intensas ilusiones se dispuso a caminar sin mirar atrás, colocando su pasado en una bandeja escondida tras un rincón que ni ella misma pudiese mirar, porque le aterraba observar como su vida había cambiado cogiendo forma de una bola que arrastra todo cuanto roza, como si fuera algo malo, como si le doliera.

           No aceptaba la idea de integrarse dentro de ese conjunto de reflexiones gracias a las cuales ella se había convertido en lo hoy es, quizás su aprensión se la llevaba el hecho de crecer, su desconfianza hacia ser adulta y tener que enfrentarse a todo aquello que la vida te envía en forma de muro que exige que saltes por encima, puede que en algún momento de su vida no fuera capaz de saltar uno y no le quedo otra que permanecer en ese lugar, una especie de intermediario, un lugar en la vida que dura esas décimas de segundo que tardamos en decidir cualquier cosa, porque el momento de decidir aunque parezca eterno, no dura mas de un segundo, y es uno de lo momentos mas difíciles y seductores al mismo tiempo. 
           Y aterrorizada, salpicándose de un fresca esperanza que ella misma fabricó, ya que era la única solución para salir de allí, tomó una postura cómoda como si quisiera descansar, y nadie entendía por que después de tanto tiempo atrapada en aquel lugar, fuera a tumbarse en lugar de intentar huir. 

          Abandonó la idea de superar ese muro, y con su mundo en mano se entretuvo jugando con sus sueños, pues llevaba años sin soñar, pero fue justo cuando sus ojos, rendidos de la espera, cayeron y empezaron a soñar, cuando ella despertó en el mundo que según ella era el real, preguntándose si todo ese sufrimiento y cárcel había sido solo un sueño, confusa abrió los ojos rodeada de varias personas metidas en batas blancas que no hacían más que revisar que estuviera bien, y ella posada en una cama les observaba llorando de la alegría, porque al fin despertaba, pues llevaba varios años en un coma del que parecía mas que improbable que despertara, así se lo explicaron sus familiares y amigos, y desorientada, perpleja por lo ocurrido, escuchó una voz que provenía de su cabeza pero que desconocía, diciéndole, "me alegro de que saltaras, era la única forma de que despertaras, no te podías quedar una vida encerrada en un problema sin resolver, sin superar, pero lo has hecho, has avanzado y por eso has despertado. Bienvenida al mundo".

13 de mayo de 2013


             

          Quisiera tener entre mis dedos ese punto de sugestión en el que pueda vivir realmente pero de manera falsa mi propia realidad.

          - ¿Tu realidad?, ¿acaso no te basta con el mundo que los hombres han construido para ti?


          (Respiro tranquila y bostezó, la noche anterior la había pasado leyendo una novela que no era capaz de comprender).

       
          - Es que a mí me gustan los libros que no pueda entender, de esta manera puedo sorprender a quien yo quiera contando historias que nadie comprenda. Me gusta que no me comprendan, me hace sentir dentro de una burbuja de soledad que me resulta muy agradable...
          - ¿Piensas pasarte la vida dentro de dicha burbuja?
          - No lo se, a ti no te importa. (Contestando con un genuino desprecio que dejó a su conciencia pensativa buscando una pregunta que hacerle, se quedó sin palabras y sumida en una enorme impotencia por mostrarle quizás esa parte que ocultada durante años ya era capaz de despegar del suelo.
          - Prefiero que no me hables más, no quiero depender de ti, ni de tus consejos.
          - Pero soy su conciencia, jamás podrás separarte de mi, es imposible.
          - Si que hay una forma.


          ( Y convirtiéndose la habitación en un mar de sangre se desvaneció mientras tarareaba esa parte de aquella canción de Yann Tiersen que tanto le había acompañado en sus momentos de soledad, claro que, nadie nunca lo entendió).

Y hacía mucho tiempo que, pero vuelvo a estar, y he aprendido una nueva forma de mirar el mundo en todo este tiempo que a pesar de todas las...