Pragmáticamente entusiasmado, irónicamente callado,
al son de múltiples caricias que se escuchan desde lejos.
Silenciados por el miedo que ellos mismos esconden,
manipulando sueños, disfrazando recuerdos.
La rudeza contamina la conciencia de la empatía,
sintiéndose sola y tantas veces vacía.
Solitarios que deambulan por el camino de los débiles,
empuñando sus secretos como si de armas se tratase.
Laberintos de cariño y frialdad,
sentados frente a frente unidos por ese alambre.
Sentimientos que recuerdan esperar,
e intrigados por imaginar, solo sienten hambre.
Ideas, palabras y voces que cuentan historias,
la nuestra en concreto definida como temporal,
se sirve de colores grises inventados,
y besan con manía todo lo esencial.
Es algo único e incorregible,
insolente y desmesurado.
Letras que unen los extremos con tanta facilidad,
que producen espasmos a kilómetros imaginarios.
Solo así podría pasar.
