Llegar hasta un punto escondido bajo un matojo de ideas circunstanciales haciéndose pasar por varias y astutas conversaciones y discursos que no van a ninguna parte, solo de esta manera se consigue pensar con claridad, huyendo de esa palabrería pretenciosa y superficial.
Con lo fácil que resulta concentrarse y conocer la áspera realidad, y digo áspera porque cada vez es mas sensible a nuestro tacto gracias a aquellos que lo hacen posible cada día borrando poco a poco las esperanzas de otros.
Palabrería condicionada por una serie de élites que desde el pico mas alto del mundo nos gobiernan tratándonos como pequeños e indefensos seres, y tan indefensos porque, ¿cual es nuestro papel? ¿sentarnos a esperar como empieza a oler a quemado incluso quemarnos y no poder decir absolutamente nada?
Por suerte existen dos tipos de personas, los que no ven y los que no quieren ver o por decirlo de otra manera que personalmente prefiero, los ignorantes y los menos ignorantes, cada cual ya sabe a que grupo pertenece.
Pero mas ignorantes son los de arriba que nos minusvaloran y no imaginan lo que somos capaces de hacer.
11 de abril de 2013
Confusiones a menudo equivocadas por culpa de un conjunto de diminutas colecciones de recuerdos que expandiéndose forman una masa espesa de olores desconocidos que pretenden demasiado aunque poco es lo que consiguen gracias a esa pieza invisible de magia conseguida a partir de una especie de azar que actúa erróneamente porque cada vez es mas vago con el mérito que le sigue por conseguir hechos inimaginables y descabellados que todo ser viviente observa con envidia porque que sino iba a mover el mundo y las relaciones sino este logro psicológico tan abundante en nuestros cerebros y que nos reconcome con tanta pasión e impaciencia.
Existe la seria necesidad de una realidad discreta. Demasiados sentimientos albergados en una pequeña zona del cuerpo, y escondidos en el último rincón de la humanidad.
¿Los sacaremos algún día?
Resulta que lo mas sencillo lo transformamos en complicado, enrevesar las dudas, las palabras… lo enrollamos todo de manera que parezca prácticamente imposible de arreglar, porque nos gusta decir que estamos mal, que sufrimos, que la vida es injusta…
Anudamos cadenas deshilachadas repletas de preocupación por problemas realmente insignificantes que inundan un paraíso imaginario que solo existe en nuestra cabeza, y le damos tanta importancia que nos rebasa.
Si consiguiéramos ablandar esa gruesa banda que nos ciega y así poder ver las cosas de su color natural, tal y como son.
Si aprendiésemos a mirar fijamente los ojos de la sencillez.
Esta fina capa de situaciones raras a la que llamamos vida no es mas que un diminuto pedazo de mundo que tenemos el gran privilegio de aprovechar y por supuesto de disfrutar.
Eso si, cada uno a su manera.
27 de enero de 2013
Deseando extrañar lo que verdaderamente apaña la felicidad, los gemidos del ruido cuando se marchan, los guantes de la hipotética realidad escondida tras un fondo invisible con forma de mundo, los sueños que inhalan la intensa respiración provocada por múltiples pulsiones ficticias, o quizás reales... quien sabe.
La caótica imagen de un mundo colgado de un hilo infinito horroriza a la quietud, sobresalta el deseo, aunque promueve el vicio.
La fachada de una mentira vestida de media verdad conocida por pocos por el momento, mentira atropellada por un instante de consumo excesivo de soledad guiada por el negro camino de la condescendencia.
Bendita cadena de causas y caprichosas consecuencias que en ocasiones no vienen a cuento, una cadena de manías excéntricas que asaltan con temibles alucinaciones, y es que tanto deseo no es bueno.
La caótica imagen de un mundo colgado de un hilo infinito horroriza a la quietud, sobresalta el deseo, aunque promueve el vicio.
La fachada de una mentira vestida de media verdad conocida por pocos por el momento, mentira atropellada por un instante de consumo excesivo de soledad guiada por el negro camino de la condescendencia.
Bendita cadena de causas y caprichosas consecuencias que en ocasiones no vienen a cuento, una cadena de manías excéntricas que asaltan con temibles alucinaciones, y es que tanto deseo no es bueno.
23 de enero de 2013
Como si de una huida se tratase, como coger las alas y largarse. Sentir huellas recorriendo el pecho, agonía e impotencia, subsuelos de inquietud.
Ser el dueño temporal o rey de tu pequeño mundo pactado. Morir de sed por el ansia de comer carriles, y avanzar a velocidades clandestinas.
Creerse importante, aunque la soledad es la mejor acompañante para cuan impactante aventura. Tomar las riendas, y explota el corazón pero regenera inmediatamente.
Aumentan las palpitaciones, cada vez mas, esperemos llegar a nuestro destino, pero lo que verdaderamente importa no es el final sino el camino.
Ser el dueño temporal o rey de tu pequeño mundo pactado. Morir de sed por el ansia de comer carriles, y avanzar a velocidades clandestinas.
Creerse importante, aunque la soledad es la mejor acompañante para cuan impactante aventura. Tomar las riendas, y explota el corazón pero regenera inmediatamente.
Aumentan las palpitaciones, cada vez mas, esperemos llegar a nuestro destino, pero lo que verdaderamente importa no es el final sino el camino.
14 de enero de 2013
Libertad, en el instante en que se acerca a la pluma, aquella que permite que broten historias a partir de pequeñas semillas moldeándose en forma de ideas, de palabras, palabras que avivan el silencio, abrazan la costumbre y saludan a la complacencia.
Deleite, cuando la pluma toma vida, se personifica en base al pensamiento mas vacío que exista, pero con tanto significado.
Placer cuando las palabras se unen por sentirse correspondidas, se reproducen creando nuevas y exquisitas ideas y se mantienen en cada una un valor incalculable de regocijo y por supuesto de magia.
La pluma de la vida, que transforma pensamientos en historias, que saca partes misteriosas, desconocidas, que por unos instantes toma forma de mano, pero pronto vuelve a su forma inicial, a la de una pluma de escribir.
8 de enero de 2013
Aquellas caricias que se inmiscuyen en tu camino, esas que provocan sacudidas, escalofríos, temblores... te hacen odiar del placer, despistan la mente desbaratando los recuerdos, te hacen sentir perdido, no hay huellas, solo existen pisadas.
Son imbatibles, infinitas, jamás desaparecen ni se rinden. Recorren cada esquina del cuerpo, advirtiendo de su forma de ser, avisan, desean no llamar la atención porque en realidad son tímidas, y se esconden en nosotros.
Pueden cobrar cualquier forma, incluso formas invisibles, casi siempre son invisibles, no quieren ser vistas, ciertamente viven y se muestras desapercibidas por casi todos.
Un segundo es lo que son capaces de permanecer fuera de si mismas, el resto del tiempo las guardamos nosotros, y con mucha fuerza apretamos las manos para no soltarlas jamás.
Aquellas estancadas en la azotea, que dan por sentado todo cuanto ven, no se preguntan el por que de absolutamente nada.
Responden como bombas ante los demás disfrazándose de partículas en el aire girando tuercas en cada calle que visitan y en cada persona que conocen. Suceden de forma concisa, de forma pura como ellas mismas nubladas por una ceguera casi permanente.
Aquellas que reparan las fisuras del después de una noche encendida.
Aquellas caricias que odian dormir.
1 de enero de 2013
Descubriendo la cobardía, el arte de no actuar, del flujo mentiroso es cuando sientes la esperanza de olvidar, de permanecer.
Se perciben las últimas gotas cayendo por esa copa, gotas del último whisky, para variar. Se entrenan los párpados para el aguante del grueso camino, y se presta ayuda a la inocencia como si de ella misma se tratase.
Se entienden las persianas, cuando bajan, y todo se vuelve de color negro, un negro que esconde mil historias precipitadas e ilusorias.
Se acarician las noches como si quedaran pocas por vivir, como si el ultimo aliento se escuchase. Se asesinan las miradas que buscan una maraña de osadía e incredulidad para enfrentarse al famoso olvido. Se advierten las sonrisas, puesto que escasas son las verdaderas, aquellas que vienen cargadas de modestia.
A menudo se sienten los "ses", otras veces los vivimos de acuerdo al intrínseco inconsciente que perpetua en nuestro ser.
Se perciben las últimas gotas cayendo por esa copa, gotas del último whisky, para variar. Se entrenan los párpados para el aguante del grueso camino, y se presta ayuda a la inocencia como si de ella misma se tratase.
Se entienden las persianas, cuando bajan, y todo se vuelve de color negro, un negro que esconde mil historias precipitadas e ilusorias.
Se acarician las noches como si quedaran pocas por vivir, como si el ultimo aliento se escuchase. Se asesinan las miradas que buscan una maraña de osadía e incredulidad para enfrentarse al famoso olvido. Se advierten las sonrisas, puesto que escasas son las verdaderas, aquellas que vienen cargadas de modestia.
A menudo se sienten los "ses", otras veces los vivimos de acuerdo al intrínseco inconsciente que perpetua en nuestro ser.
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Y hacía mucho tiempo que, pero vuelvo a estar, y he aprendido una nueva forma de mirar el mundo en todo este tiempo que a pesar de todas las...
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C onvertir pretensiones posibles en deseos inalcanzables por culpa de nuestro arraigado pensamiento crítico incrustado en una idea que ...
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P ropongo una cosa, dejar de ser nosotros mismos y convertirnos en puros instintos.