No es necesario introducirte en una película de príncipes y princesas de reinos encantados para que exista una final feliz aquí, en este mundo.

          Los finales felices existen pero no los podemos ver, y es que la magia que convive con nosotros no se trata de la misma magia que habita en esos reinos.
Es una magia mas real aunque menos visible, mas ácida pero a la vez exquisita, es una amiga diferente y que solo unas pocas personas en este mundo son capaces de percibirla.

          Estamos ciegos y ansiosos por ver lo único que podemos tocar, solo creemos que existe aquello que tenemos delante de nosotros, no somos conscientes de que hay "algos" que se esconden en lo más profundo de nosotros.

A veces un final triste resulta ser el principio de otra historia mágica que quizás tenga un final feliz.

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